Lo que comenzó como la investigación de una rapiña a un estudiante terminó destapando una serie de hechos delictivos.
La investigación llevó a la condena de L.D.B.V., quien en las últimas horas fue sentenciado a tres años de penitenciaría de cumplimiento efectivo mediante un proceso abreviado.
La Justicia de Florida lo encontró responsable de dos delitos de rapiña en grado de tentativa —uno especialmente agravado—, un delito de hurto especialmente agravado y un delito de daño, todos en régimen de reiteración real.
Quiso robar a un estudiante, pero duró poco
La mañana del 22 de junio parecía una más para un adolescente de 15 años que se dirigía a la UTU con su bicicleta. Sin embargo, en calle Batlle fue interceptado por B.V., quien mediante amenazas logró apoderarse de su celular y posteriormente de la bicicleta.
El joven denunció el hecho de inmediato en la Seccional Primera y, gracias al sistema de videovigilancia, la Policía ubicó al sospechoso apenas unos minutos después. La fuga fue tan breve que cuando lo detuvieron todavía llevaba la misma ropa descripta por la víctima y conservaba consigo tanto la bicicleta como el celular robados.
Una denuncia trajo otra
Mientras los investigadores trabajaban en ese caso, apareció una segunda denuncia. Otra adolescente relató que minutos antes había sido abordada por el mismo hombre cuando se dirigía también a la UTU.
Según declaró, el individuo la amenazó para que entregara sus pertenencias, pero la joven reaccionó rápido, ingresó al centro educativo y evitó que el intento de robo prosperara.
La moto tampoco pasó inadvertida
Como si eso fuera poco, la detención permitió vincularlo con el hurto de una motocicleta ocurrido horas antes en el Complejo Brasil.
La moto fue sustraída de la vereda de una vivienda y localizada poco después en Sitio Pintado. Cerca del vehículo apareció también el ahora condenado, una coincidencia que no ayudó demasiado a su situación judicial.
Y la vidriera tampoco lo olvidó
La investigación sacó además del archivo un episodio ocurrido en noviembre de 2025, cuando B., molesto tras una discusión con su pareja, descargó su enojo contra la vidriera de Palacio de la Música.
El vidrio terminó roto y el protagonista del episodio fue encontrado poco después con heridas en las manos. Según surge de la sentencia, incluso admitió haber causado los daños.
Tres años de cárcel
Ante la contundencia de las pruebas y la acumulación de hechos, el imputado aceptó un acuerdo de proceso abreviado y reconoció su responsabilidad.
La Justicia homologó el acuerdo alcanzado entre Fiscalía y Defensa y dispuso una pena de tres años de penitenciaría efectiva.
La defensa solicitó que cumpla la condena en la Unidad Nº 19 de Florida, argumentando que es primario y que su familia reside en el departamento. Ahora la decisión final quedará en manos de las autoridades penitenciarias.