Por Alexis Trucido (*)

A las 8:45 se pone en movimiento en Florida el único medio de transporte urbano: “el amarillo”.

Así, al menos, es conocido en el acervo popular de los floridenses. El barrio de “La Cuchilla”, en la zona oeste, lo recibe. Un Dodge 1963, del mismo color que le da apodo y símil al bus escolar norteamericano, asoma entre las calles.

Francisco Javier Assanelli está al frente de un tembloroso volante desde hace 20 años. Pocas son la faltas, tanto del conductor como del coche que, salvo excepciones, ha sido sustituido por algún micro, sin dejar de cumplir su función.

En menos de una hora, el ómnibus vuelve a pasar por el mismo lugar, luego de haber recorrido todos los barrios de la ciudad. 

Unas 80 personas son trasladadas a diario, no más, salvo puntuales acontecimientos como fechas de cobro, el día del padre, de la madre y el 2 de noviembre, o San Cono, cuando “el amarillo” hace turnos especiales, con salidas cada una hora.

Todo esto siempre por 16 pesos. Un boleto único que le brinda un recorrido de 15 kilómetros y con acceso a las principales “avenidas” floridenses, bancos, terminal de ómnibus, hospital, plazas, parques y cementerio.

Una y otra vez pasa “el amarillo” en sus 5 turnos diarios, realizados siempre por el mismo conductor, que enciende el motor a las 8.45, 11.00, 13.45, 15.15 y 17.00.

Único, el viaje en el coche es de carácter familiar.

Muy de vez en cuando, sube algún desconocido; los demás son parte de “la familia”. En “el amarillo” todos los clientes se conocen, charlan con el conductor, comentan la jornada –la que viene o la que pasó– y hablan de sus idas y venidas.

“Pero en Florida se camina mucho. Y además, hay mucha moto”, dice Javier. 20.720 para ser exactas (año 2008, hoy son más), de acuerdo al registro del departamento de Tránsito de la intendencia de Florida.  

Para el conductor, las distancias no son grandes en su ciudad y, ni siquiera él, se subía a el ómnibus cuando era joven. “Una sola vez me subí”, afirma. Pese a esto el número de ventas de motos no baja y aumenta cada mes.

Las motocicletas han llegado a un nivel alto en Florida. “Se cruzan, rebasan por cualquier lado y las usa todo el mundo, pero igual, la gente camina”, consigna una vez más el conductor.

No obstante, el coche conserva clientela. Yeni es empleada de UTE, “una toma consumo”, aclara y, para ella, el ómnibus le viene ideal. “Ahora ya es sólo para ir a casa, antes sí para trabajar. Acá en Florida es el único medio de transporte barato que hay. Además te pasea y vas por todos los barrios”, comenta casi en complicidad, próxima a bajar en la parada del barrio Curuchet.

Estela, pese a la presencia del conductor, hace algunas observaciones. “Tiene que pasar más veces y entrar al Prado (Piedra Alta), pero igual, es excelente porque te recrea, salís a pasear”.

Más atrás, se extienden los comentarios. “Es muy bien, no falta nunca y además es utilísimo. Vamos a visitar familiares, hacemos los mandados y cobramos la jubilación. El chofer siempre se porta bien”, dicen varias clientas casi en complicidad aunque aclarando que no lo mencionan porque este Assanelli.  

Los taxis en Florida no son competencia para “el amarillo”. Con un costo de alrededor 50 pesos en promedio, unos 20 coches circulan la ciudad las 24 horas, con paradas fijas próximas al centro y en la terminal local.

“El taxi no es competencia porque es otro servicio. Lo tienes cuando quieres, te lleva adonde sea y tiene otro precio justo por eso”, señala.

Pero mientras otros tantos ciclistas, que los hay mucho en Florida además de las motos, pasan junto al coche, la comuna está en proceso de presentar un proyecto ampliar la flota de Assanelli. 

“La idea es potenciarlo, pero va a ser un proceso a largo plazo. No ahora”, dice Héctor Bruno, adjunto de la división Administración.

La idea de la intendencia es establecer contacto con la Organización Para el Desarrollo y de esta manera mejorar el servicio de transporte en Florida.   

Según Assanelli, uno de las primeras mejoras que se deben realizar es en cuanto a la infraestructura de las garitas. “Lo que se debería construir serían refugios peatonales. Es decir, que además de servir para esperar el ómnibus, sean una contención para la gente que anda en la calle y la agarra un chaparrón”, afirma el siempre preocupado chofer floridense.

 

| En diciembre de 2014 cambió “el amarillo” por un ómnibus Mercedes Benz para 26 pasajeros. Continúa con su servicio.

 

*Nota publicada en el matutino El País.