Juvenal está de luto.

Una madrugada de terror, como la de tantos otros sábados, enluta a tres familias de nuestra ciudad.

Un auto, conducido por un muchachito por lo menos alcoholizado, arrastra por casi media cuadra a una moto que llevaba a dos muchachitas.

En la ciudad donde nadie controla nada, cada tanto ocurren estas desgracias inconcebibles.

Fue en las calles que circundan el rosedal del Prado.

A algunas decenas de metros, el lecho del río muestra la inmundicia donde nuestros niños iban a bañarse hasta hace un par de días.

Claro… muchos dirán que Juvenal peca de atrevimiento por “querer politizar” sobre los dolores de la gente.

No importa.

Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.

Hay que hacer algo con el tránsito desquiciado y el río asesinado de Florida.

Basta de desidia.

Hoy no hay sátira. Hoy hay dolor. En estos días, se cumplen dos años de otra muerte similar, en el mismo lugar.

¿Será por esto que los que mezclan la religión con el Estado, adoran eso tragicómico de “Altar de la Patria”? ¿Porque en muchos altares suele haber sacrificios humanos?

Hay que depurar la cloaca en que hemos convertido al querido Santa Lucía. Hay que controlar a los que bañan con sangre joven las calles destruidas y oscuras de nuestra ciudad.

¡Hay que despertar de este sueño de desidia!

Les candidates a la IDF tienen la palabra. ¿Qué opinan?

 

 

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