Por Juvenal 

Enciso es un fenómeno. Te agarra por sorpresa en el momento menos pensado.

¡Te levanta el vuelo con tremendo alboroto, como perdiz blanca!

¿Quién iba a pensar que iba a lograr llevar a El Heraldo a su mínima expresión?

¿Quién iba a pensar que iba a degradar al Prado de la Piedra Alta, hasta los extremos a los que lo ha llevado?

¿Quién iba a pensar que las riberas del Santa Lucía Chico iban a ser objeto del criminal talado que ha sustituido agua por arena hedionda, y pradera por abrojales?

¿Quién iba a suponer que las plazas de Florida iban a convertirse en algo no frecuentado por las familias?

¿Y que las calles iban a devenir en pistas de carreras de motociclismo, a oscuras, sin cascos y sin matrículas?

Pero bueno, si se quiere, todo esto era previsible. Desde antes de su primera llegada al cargo de Intendente, había mostrado la hilacha del político que reúne votos en base a promesas baratas. Baste recordar la collera de carreros que desfiló reboleando sus emblemas.

Ahora, han aparecido rasgos, en el hacer politiquero pajaril, que no eran previsibles. Ni para el sutil Juvenal, que tiene acceso a conciencias despiertas y ensoñadas, cual voluta que en lento devenir penetra a la vulgar carne humana.

Juvenil se cuela cual brisa leve, en los más recónditos lares. Así pudo observar cómo fue observada por negligente, una funcionaria intendentil que no cuidó proveer del azúcar “correcto” a nuestro emplumado jerarca con aspiraciones senaturiales. Así también los impalpables oídos de Juvenal supieron oír cómo una jerarca muy reconocida en la escala emplumada, casi amenazaba a los frecuentadores del nido de la 62, con que “no faltaran a las reuniones porque ella SIEMPRE pasaba lista a los de SU agrupación. Con tono de orden atada a muy factibles penalizaciones. Pero buéh… nada de esto asombró mucho al espíritu etéreo que esto escribe desde las nebulosas volutas de los espíritus ancestrales.

¡Pero que Enciso se desmarque de los blancos que aceptaron ir a las Malvinas!

Naaa… y todavía se anima como a censurarlos… Jajajajajjj…

Increíble. De Ripley.

Como que está buscando urgentemente traspasar las canchitas floridenses, e ingresar cuanto antes en los estadios montevideanos.

Con este dislate fuera totalmente de lugar, logró algunas fotos de carátula en prensa nacional. Ridículamente eficaz. ¿Vos no lo has anotado, che Alexis? ¿No te ha movido alguna neurona periodística, este casi cómico ingreso del intendente a la “ideología de primera categoría”? Te noto medio distraido, che Alexis…

¡Y ahora me encuentro, flotando por sobre los escaparates de diarios y revistas que aún quedan en La Florida, con los titulares que lo muestran, al futuro Senador Dale, en la Gran Prensa como un adalid de los enfoques de federación, contra el centralismo macrocefálico montevideano, defensor de LOS OLIGARCAS.

Naaaa… es demasiado para tan poco tiempo…

¡Aflojale, gran pensador de Alta Política!

¡Volvé Pajarillo! ¡No sigas ausente del Departamento al que le debés tu fama! ¡No reniegues de tus orígenes lugareños! ¡Tus pagos están que son un asco! ¡Decidite a cumplir con aquello de que hacés “lo que hay que hacer”!

¡Volvé, Enciso, que los estudiantes del IMO te han dejado en órsay con eso de que le complicaste la vida a los gurises que quieren hacer el liceo y no viven en la ciudad!

¡Y ni te cuento la que se te avecina con la demolición del “muro de Hermógenes”! Taba visto, querido. Se notaba a la legua que ese vaso estaba rebosado. Completa inacción, ausencia total de respuestas. Yo que vos, reponía a Fierro Jr. al comando de División Tránsito. Eso sí, avisaría a la jueza, que en cualquier momento hay volver a decir que matricular OAC al arenero de Tinelli, es correccctíssssimoooo. La levantada de los reductores de velocidad es una prueba tangible de que “la pajarera está haciendo agua”. Patético lo tuyo, Pajarito.

Mejor, Juvenal se va a flotar por aires lejanos. Estos aires floridenses están medio densos.

¡Que los idus otoñales sean con ustedes, preciados contertulianos altardelapatrialteños!


Ver dos publicaciones del Juvenal, el sutil:

“La pajarera hace agua” y

“El Muro de Hermógenes”.

Luego, cavilar y sacar conclusiones. Vaporosas, incorpóreas y etéreas, como el espíritu de Juvenal.


 

 

 

 

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